La siguiente pregunta desató un interesante debate en mi timeline de Twitter:

¿Un restaurante vende producto o servicio?No tengo la respuesta correcta, ni tengo un restaurante para hablar desde la experiencia. Pero creo que si me detengo a pensar un poquito algo se me puede ocurrir. Entonces, probemos con el ejercicio de pensar un poquito…

Resulta que hace algunos años hice un trabajo final para una carrera relacionada a la administración de empresas. El trabajo consistía en realizar un plan de management para una empresa de carne y hueso, como nos divertía llamarla por aquel entonces. Hice un análisis de escenario en el que se desempeñaba, luego del sector y seguido de la empresa, de ello se desprendió un diagnóstico, programas/cursos de acción y un montón de cosas que no vienen al caso pero que se sostienen con algo de teoría en libros de papel como los que leíamos en el siglo pasado. De esta breve anécdota personal rescato un recuerdo que parece menor pero que si lo aplicamos a la pregunta de Twitter tiene a ser determinante y es el énfasis que ponía mi profesor, un consultor economista a quién respeto y agradezco muchísimo, a la «definición de sector».

Como definíamos el sector en que desempeña su actividad una empresa no ocupaba más de dos o tres renglones en un trabajo de cientos de carillas pero era determinante en todo el análisis. Y es aquí donde encuentro un fuerte vínculo con la pregunta que antecede.

Entonces, ¿un restaurante vende producto o servicio?

Ahora si, ya creo estar más cerca de arriesgar alguna conclusión. Creo que un restaurante puede vender ambas opciones, solo tiene que marcar la cancha y definir que partido quiere jugar. Ahora si, conociendo el punto de partida y definido a donde queremos llegar, es solo cuestión de definir la estrategia para alcanzarlo y un montón de cuestiones que no corresponde desarrollar en este blog.

Y, una vez más, la pelota queda de nuestro lado, del lado del cliente que es quién define si prefiere pagar un producto o un servicio. En otra palabras, ahora es el cliente quién decide si ir a un restaurante que le vende un producto o a uno que agregue valor, tal como hablábamos algunas semanas atrás.