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Sorrentinos de mar en Tomasino

Tomasino es una cantina italiana bastante particular. Es un establecimiento gastronómico ubicado en la intersección de las calles Brasil y Av Velez Sarsfield, en Nueva Córdoba pero lejos de las zonas mainstream, cuya gastronomía es de muy buen nivel pero con severas fallas en lo estructural.

Es un restaurante al que recién anoche pude conocer, luego de un intento fallido el sábado anterior ya que fuí hasta el lugar pero se encontraba cerrado. Esta vez, para evitar sorpresas al llegar, tomé la precaución de llamar previamente para reservar una mesa. La voz al otro lado del teléfono, al parecer con pocas ganas de recibir una llamada, tomó la reserva pero al llegar al lugar… oh, sorpresa, mi reserva jamás existió. La persona detrás del mostrados, la única detrás del mostrado, fingía asombro y preguntaba quién me había atendido la llamada. Esperé unos minutos y una sonriente moza me acompaño hasta una mesa.

Entrada:

Ya ubicado en mi mesa y luego de esperar un rato porque no tenían cartas disponibles, elegí la entrada:

Crostini di Pesce di Mejillones [$52]…  uhm,  no, luego de un rato me avisaron que no tenían lo que pedí. Ok, puede pasar, sonreí como si nada hubiera pasado y volví a elegir rogando correr con mejor suerte, esta vez ordené Crostini Gorgonzola [$49] que viene con queso roquefort, crema y orégano. La sonriente moza volvió de la cocina con una nueva mala noticia, se agotaron los Crostinis.

Volví a sonreír, agradecí la sugerencia de probar alguna de sus tablas de fiambres pero pasé derecho al plato principal.

Plato principal:

Dado el antecedente, preferí apostar a lo seguro y ordenar la sugerencia Nº1 de la casa que estaba visible tanto en el atril de entrada como en la primer hoja de la carta. No podía fallar.

Sorrentinos de mar [$75]. Pastas rellenas de salmón rosado, camarones, mozzarella ahumada, cebolla, ricota y morrones, vino chardonnay y nueces, rociados con salsa de mejillones a la provenzal.

La moza volvió a venir desde el fondo manteniendo lo que cada vez se volvía más difícil de mantener, la sonrisa. «No hay mariscos, es que abrimos recién ayer y el proveedor aún no vino, ¿lo va a querer igual?», dijo. Sin demasiadas alternativas, acepté. Estaba contra las cuerdas y ya eran casi las 23hs., no tenía margen para buscar otro restaurante.

Postre. Preferí dejarlo para la próxima. Desde ya, cuenten con que habrá una próxima visita dado que la calidad de su cocina lo ameríta.

¿Los sorrentinos? Excelentes. Sinceramente desconozco que sorrentinos trajo la moza, aunque tengo la certeza de que pagué los de mar, los más caros de la carta, pero debo reconocer que eran muy buenos. Misma calificación para el pan de pizza que sirven para acompañar y para el abundante queso recién rallado que traer para servir a gusto.

¿La experiencia? Como decirlo…    no de las mejores. Y pasé por alto que cobran el cubierto [$10] pero solo tienen servilletas de papel, además de algunas otras cositas menores y de que preferí no pasar a conocer el baño para evitar otro desencanto.

En definitiva, sin lugar a dudas salta a las claras que comercializan «Pastas amasadas con recuerdos y emociones» tal como reza la carta pero también que hay algunas, varias quizás, clavijas que ajustar.

[EDITADO]

Vía Twitter me pasan un link con una de las variedades de la fábrica de pastas Polidori con un parecido razonable a las pastas amasadas con recuerdos y emociones en lo de Tomasino. Vean y luego me cuenta:

Naturalmente eso explica porque no contaban con mariscos para la salsa pero si para el relleno de la pasta.

 

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