El placer del fast-food en un centro comercial

Escrito el 12 Octubre 2010, 09:27pm en Noticias de Gastronomía

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A riesgo de pecar de repetitivo vengo a sostener lo mismo de siempre, no me gusta comer en franquicias. Prefiero comer en el más sucio y perdido de los bodegones antes que en el más limpio y rápido de los centros comerciales. No se porque pero es así. Disfruto más de un locro pulsudo que de un Big Mac, de un choripán que de Whopper y así podría pasarme días enumerando.

Basta recorrer el historial del blog para darse cuenta que jamás encontrarán una reseña a un Mc Donald`s o a un Burger King, sin embargo encontramos a lugares como La Candela, Cundeamor o Doc. Todos ellos lugares que dentro de su estilo venden productos frescos y de elaboración casi artesanal, lugares para disfrutar de lo adquirido y no simplemente llenarse la panza y salir corriendo con medio bolsillo herido.

Hecha la aclaración, los invito a leer un excelente post de Dayana, donde detalla la ¿nutrida oferta? gastronómica de los centros comerciales de la ciudad de Córdoba: Las opciones gastronómicas en shoppings de Córdoba ¿Cada vez menos diversidad?

Ahora, por si luego de leer el post de Dayana, aún quedan ganas de seguir comiendo Fast-Food en Centros comerciales les dejo otro interesante post que leí casualmente el día de ayer sobre este jueguito entre lo que se vende y lo que realmente se compra. El post viene de uno bastante largo y un poco en in glés pero con leer la mirada de Gastronomía y Cía lo van a enteder y creo que va de la mano con el tema que tocamos: La publicidad y la realidad del fast food.

Y bueno macho, si todavía siguen comiendo fast food en centros comerciales… yo más no puedo hacer. Que quieren que les diga.

Visita a Cundeamor

Escrito el 29 Agosto 2010, 02:05am en Reseñas

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Todo con un inconfundible sabor casero, casi casi de certificación “gusto a comida de mamá o de la abuela”.

De esa forma describía Dayana, en diciembre de 2009,  los productos de un restaurante que por el momento era algo nuevo para mi pero sonaba tentador. El tiempo pasó y las vueltas de Twitter hicieron que terminemos intercambiando tweets casi a diario con Paula, cocinera, propietaria y ninja residente del lugar, quién en cada tweet demuestra su pasión por lo que hace.

Todo esto, sumado a la recomendación de Mario, otro aficionado al jueguito de disfrutar de lo que se come/cocina, hacían que la visita a Cundeamor salte unos casilleros en la lista de pendientes y se ponga en la gatera para la próxima vez que vaya a comer a afuera.

Ya con la decisión tomada y un almuerzo pendiente con @pensalo, solo había que girar las velas de mariscos, menú original, y direccionarlas rumbo al nuevo objetivo y así fue:

Almuerzo de viernes en Cundeamor:

Llegamos a a Richieri 2716 bastantes minutos más demorados de lo planificado pero afortunadamente enganchamos la cocina abierta y pudimos comer.

El lugar.

Un salón chico, completamente rodeado de vidrios que permiten disfrutar de luz natural en una escenografía ambientada como un viejo almacén. Capacidad para pocos cubiertos y una atención descontracturada fueron algunas de las impresiones que grabe de esta visita.

La comida.

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