Cata de empanadas salteñas en Córdoba

Escrito el 1 Julio 2015, 10:42pm en Eventos ,Reseñas

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cata-empanadas-salteñas_0001Días atrás se realizó en el HQ de Córdoba en Sabores una cata de empanadas salteñas. Para la ocasión se reunió a un grupo de nueve aficionados con basta experiencia probando este delicioso bocadillo y se evaluó empañadas salteñas de cuatro casa de comida típica de la ciudad de Córdoba: La Serrillana, Martín Miguel, Abuela Lala y Nona Salta.

En la contienda sobre empanadas salteñas se evaluó la masa, cantidad y calidad del relleno, tamaño, apariencia, repulgue, cantidad de jugo y finalmente el sabor de cada bocadillo. Cada indicador tuvo su ponderación en función a la importancia que tiene respecto del resultado final. En esta ocasión se optó por la modalidad delivery y el precio de las empanadas salteñas evaluadas se encuentra en el rango de los $90 a $100.

empanadas-salteñasEl resultado final de la cata en líneas generales fue chatoNinguna de las empanadas sobresalió por lo que fue en sí misma, más allá de lo mainstream (o no) que pueda ser la casa que la comercializa. Y en algún caso hasta encontramos falencias conceptuales groseras respecto de lo que deben contener las empanadas salteñas.

Lo cierto es que se midió la performance de cada variable analizada, se ponderaron los resultados y eso dio un ganador… pobre, si, pero alguien tiene que ganar. En fin, and the winner isssss: La Cerrillana.

Sabrosura, un rincón peruano en Guaymallén

Escrito el 28 Junio 2015, 11:47pm en Reseñas

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Sabrosura, un rincón peruano en Guaymallen

Sabrosura, un rincón peruano en Guaymallen

Sabrosura es un restaurante de cocina peruana en Guaymallén, Mendoza, al que llegué pidiendo recomendación vía Twitter. Llegué a este dato preguntando “donde comer bueno, bonito y barato en Mendoza”, la recomendación llegó aclarando que es “bien de peruanos posta” pero despojado de todo lujo, protocolo y ceremonial. El restaurante funciona en un caserón ubicado en San Juan de Dios 331, esquina Adolfo Calle. De afuera solo puede verse una puerta cerrada con un cartel que indica que allí ofrecen verdadera cocina peruana. Adentro encontramos un par de mesas ocupadas por gente mirando un partido del seleccionado de Perú en la Copa América.

Sabrosura-rincon-peruano-Guaymallen_0005Al llegar, nos ubicamos, pedimos la carta y tras hacer un repaso general llamamos a la moza para conversar buscando alguna recomendación. Mientras leíamos la carta nos trajo las típicas canchitas, más pan con mayonesa y una salsa más picante que mil infiernos. Finalmente, la sugerencia de la casa fue Arroz con mariscos ($95), pese a encontrarse tachada en la carta la señorita confirmó que contaban con este plato e hizo hincapié en que lo probemos. Y así fue. El plato consiste en arroz aderezado con cebolla, vino blanco, arvejas y pimiento con mixtura de mariscos, mejillones, langostinos y almejas. Por la rapidez con que no sirvieron y la temperatura de los mismos dio la impresión de que ya tenían preparado el arroz, solo se maquilló el plato seguido de un golpe de microondas y listo. Demás está decir que en lo personal esta es una práctica que no es para nada de mi agrado. Al momento de pedir el vino también hubo un ida y vuelta por lo que terminamos la recomendación de la moza, no recuerdo bien que vino fue pero tuvo un costo de $75.

Pese a los puntitos a mejorar y atento a que llegamos a Sabrosura buscando un bodegón bueno, bonito y barato no tengo más opción que recomendarlo. Si algún día andan por Guaymallen, Mendoza, y con ganas de comer cocina peruana a buen precio, ya saben a donde ir.

Sibaris Restaurante, una sugerencia de excelencia

Escrito el 13 Junio 2015, 06:02pm en Reseñas

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Sibaris Restaurante está ubicado en la planta baja del hotel Windsor, en la esquina de Entre Ríos y Buenos Aires en pleno centro neurálgico de la ciudad. Una zona de la ciudad que es casi impenetrable de día si uno se maneja en automóvil, a pie o si tuviéramos transporte urbano estoy seguro de que también lo sería.

Pese a las sucesivas recomendaciones que recibí de este restaurante nunca había visitado dado que cuando tengo plata no tengo tiempo, cuando el tiempo está a disposición la billetera está flaca y así. Lo cierto es que en los últimos días llegó por correo la sugerencia quincenal de Sibaris Restaurante y los astros parecían estar alineados para que pueda conocerlo. Allá fui y de manera obediente pedí la sugerencia que se conformó de la siguiente manera: arrancó con aperitivo hecho con granita de zanahoria con pera, Campari y Cynar para acompañar unas mini bombas de papa con escabeche de pollo. De entrada pedí la opción Caracú de ternera con tostada de pan de campo, puré de ajos y vegetales encurtidos que fue sin lugar a dudas la vedete de la noche. Luego, al momento del principal una Bondiola de cerdo con mostaza y miel acompañada de repollitos de Bruselas salteados con panceta y crema que estuvo bien aunque un tanto pesadita para mi gusto. El postre no brillo por lo que era sino por lo oportuno ya que luego de los sabores tan intensos (y grasosos) el Curd de manzana con quinotos en almíbar, frutas secas y granola aportó cítricos que dieron un corté tajante a lo que antecedió calmando un poco al paladar. El vino fue Festivo Malbec de Bodega Monteviejo.

Sibaris Restaurante: postre.

En términos de sabores y propuesta gastronómica estuvo más que bien, los precios fueron acordes a la calidad y quizás hasta un tanto baratos para lo que terminó resultando la cena (Sugerencia de tres pasos $288, vino $84 y cubierto $27 pese a que la carta expresaba $26 y $27). La atención fue excelente y aceptan pagos con tarjeta lo que termina de redondear una experiencia digna de recomendar.

Sibaris Restaurante es uno de los pocos, sino el único, restaurante recomendado por unanimidad entre chefs, periodistas, aficionados a la gastronomía y cualquiera que lo haya visitado. Y ahora que entiendo el porque no puedo hacer otra cosa que recomendarlo.

Black Pan, un food truck cordobés

Escrito el 1 Junio 2015, 11:11pm en Noticias de Gastronomía ,Reseñas

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Black-Pan-Food-Truck_0001El food truck Black Pan llegó a la zona sur de la ciudad de Córdoba. El domingo pasado desde las 18 hs. el equipo de Black Pan ofreció sus hamburguesas en el playón de estacionamiento del Espinosa Mall.

El concepto de food truck es el de un restaurante itinerante construido en un camión o utilitario que es lo que le da movilidad propia. No existe un tipo de comida definida para estos carros sino que existen algunos que elaboran platos regionales, platos gourmet, comida china, dulces y otros tipos. Como en toda cocina, el límite está en la creatividad del chef.
Este concepto es muy utilizado en Estados Unidos, también en Europa y lentamente está llegando a Latinoamérica, al punto que la misma Roberta Sudbrack, propietaria de un restaurante reconocido en la lista de San Pelegrino y con Estrella Michellin, lanzó su propio carro al que denominó SudTruck. Esta tendencia, aunque a un ritmo lento, por suerte está llegando a la Argentina con algunas incursiones en Buenos Aires y algo por el lado de Mendoza también pero ya hablaremos en detalle cuando llegue el momento.

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La propuesta gastronómica de Black Pan se compone de tres hamburguesas de 120grs de carne cada una denominadas Miss América Double Cheese($80), Barbecue Black Pan Tenesse($80) y La Enchilada Diabla($80). Muy bien lograda en sus tres variedades y, sin lugar a dudas, superiores a cualquier hamburguesa de cadena. La bebida al menos en este caso tuvo un costo de $20 y se retiraba de Tipy, un bar montado en un contenedor que funciona desde hace unos meses en el Espinosa Mall.

Por el momento, y según entiendo por un tema de legislación, Black Pan solo funciona en eventos privados por lo que recomiendo estar atentos a su Facebook,  Twitter e Instagram para estar al tanto de las próximas fechas y lugares donde encontrarlo.

El Papagayo Restaurant vuelve a subir la vara en Córdoba

Escrito el 10 Mayo 2015, 02:54pm en Reseñas

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Si les dijera que en Córdoba podemos comer de un equipo de gente que llegó de trabajar en restaurantes con dos y tres estrellas de la Guía Michelin en Francia, Dinamarca y otros países pero que para ello deberíamos ir a un lugar de poco más de 2 metros de ancho en plena zona de oficinas del centro de la ciudad, alejado de los polos gastronómicos de moda ¿qué pensaría?
Seguramente pensarían que se trata de un disparate o de un chiste largado adrede en Twitter con el fin de cruzar chascarrillos. Lo cierto es que El Papagayo Restaurant (re)abrió sus puertas luego de algunos años de ausencias durante los que Javier Rodriguez, chef propietario, viajó a Europa a perfeccionarse.

La re-apertura de El Papagayo Restaurant se dio tras infinitas idas y vueltas en un proceso que llevó más de doce meses. Lo cierto es que finalmente «levantó las persianas» y comenzó a operar con una propuesta impecable desde lo gastronómico y muchas clavijas que ajustar desde lo operativo.

El Papagayo Restaurant funciona en Arturo M. Bas 69, en lo que tiene que haber sido un pasillo para conectar la calle con el pulmón de manzana, un terreno de apenas poco más de 2 metros de ancho y, a ojo de buen cubero, unos 40 de fondo. Cuenta con una estética pensada hasta al mínimo detalle, materiales y materia prima seleccionada en el exterior o desarrolladas a medida para lograr los sabores, texturas y, básicamente, la experiencia que Javier Rodriguez y equipo desean transmitir a quienes lo visiten. El salón es sumamente intimista, cuenta con capacidad para 24 cubiertos y se agregarán 10 más cuando inaugure una de las materias pendientes que tiene, un espacio reservado en la parte superior del local. Los pendientes en términos de infraestructura y cuestiones que hacen a la operaciones no son pocos, hoy están trabajando sin terminar la cava por lo que al pedir el vino para el postre hizo que la moza demore ya que no lo encontraba y luego vuelva a demorar para poder bajarle unos grados de temperatura. Tampoco disponían de medios de pago electrónico, se suscitó un problema en la mesa de al lado que no entendí si se debió a una falta de mobiliario o a un error en la toma de reservas que obligó a dos comensales a dar inicio a su cena de parados junto a la puerta y luego a retirar una mesa y dos sillas a otros que ya estaba acomodados pero que terminaron encimados contra la pared (luego les volvieron a cambiar las sillas retirando las de plástico y dándoles de madera). Todas desprolijidades que no deben permitirse en un restaurante de este nivel. El local no tiene Wi-fi. Pero la peor de las falencias detectadas en mi vista a El Papagayo Restaurant es una falla en el tiraje del horno a leña que llenó de humo el salón haciendo que mi ropa salga con olor cual si fuera que cené costeletas en un parador en plena ruta. Demás está decir que esos son puntos que Javier Rodriguez tiene presentes y por los que se disculpó por adelantado aclarando que la solución estaba en marcha pero, tal como nos enseñó la película Home Alone, debo decirle “yo te creo, pero mi metralleta no”.

La propuesta gastronómica de El Papagayo Restaurant es impecable. Cada puntito de color en el plato, cada firulete fue pensado para estar allí, fue realizado con materia prima de calidad y, lo mejor, con técnica. Todo está medido, todo está pesado, todo está controlado y correlacionado con algún otro sabor, nada cae al plato por azar. Javier recorre las mesas sirviendo y explicando personalmente cada plato, su forma de elaboración y porque cocinan solo en horno a leña en lugar de hornos de precisión. El Papagayo Restaurant utiliza solo horno a leña para plantearse el desafío como profesionales de alcanzar este nivel de calidad y de estandarización en los platos pero cocinando de una forma no automática, apoyándose en la experiencia y el criterio de los cocineros.

El-Papagayo-Restaurant_0006La carta es escueta, no vi opción de menú degustación (no me pregunten por qué, pero creí que tendrían), cuatro entradas, cuatro principales (Pollo, Vaca, Verduras y Pescado) y tres postres. Pedimos un vino malbec Petit Fleur ($195) de Bodega Monteviejo mientras leímos la carta y probamos chipa, salame y zanahorias deshidratadas con una crema de cilantro y cacao. Luego unas rodajas de pan con manteca ahumada con madera de manzana y sauce para dar paso a la cena que en mi caso arrancó con una Mollejas asadas, pimientos, gremolatta y limón crocante ($95) (Tip: lo realizan ahumando el limón, luego se procesa completo y se mezcla con fécula de mandioca para luego pasar por la deshidratadora). El principal fue Bife de chorizo a las brasas, papas cremosas, lengua a la vinagreta y berenjenas ($210) que también estuvo muy bien. Para despejar dudas en la mesa pedimos 3 puntos de cocción distintos y que fueron servidos de manera correcta. Al momento del postre pedimos un nuevo vino, Laborum rosado de malbec de Bodega El Porvenir ($165) y los tres postres de la carta Torta en Sartén, ciruela, helado de vainilla ahumada y miel, y leche crocante ($80), Tereré($80) que no es la infusión norteña sino un postre con crema de yerba mate y en mi caso Chocolate y Maní ($80). Todos muy buenos acompañando el nivel anterior aunque a mi juicio la vedette fue el Tereré.

El Papagayo Restaurant llega sin dudas para subir la vara con que se mida a los restaurantes en la ciudad o mejor dicho para apuntalar el trabajo que viene realizando su hermano República restaurant. No tengo duda que los pendientes en materia estructural se irán solucionando a la brevedad porque, como bien reza el dicho, “andando el carro se acomodan los melones“…

Il Forno di Marco una nueva pizzería llegó a Córdoba

Escrito el 4 Mayo 2015, 09:23pm en Reseñas

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Córdoba no tiene buenas pizzas, ni pizzerías. Tampoco es tarea sencilla encontrar una pizzería que se caracterice por atender bien a los comensales. Fue por eso que al instalarse en la ciudad una opción aceptable, a la que daba gusto acercarse como cliente el dato corrió como reguero de pólvora. Todos fuimos a ver de que se trataba y allí pudimos probar las pizzas de Marco Tebaldipizzaiolo en La Trattoría. Luego la sometimos a evaluación de un rígido jurado compuesto por ocho incorruptibles y nuevamente mantuvo una buena performance, resultó segunda entre las mejores pizzas de Córdoba y con la mejor relación entre precio y calidad.

Las vueltas de la vida hicieron que Marco se ausente de Córdoba por dos meses, que esos dos meses se conviertan en quince y que le perdamos el rastro a nuestra pizzería de cabecera. Pero un día Marco volvió y así fue que nació Il Forno di Marco.

Il Forno di Marco

Il Forno di Marco es la re-conversión de aquella pizzería pop-up de la que tanto les hablé. Esta vez ubicada en Antonio del Viso 295 en un amplio local de barrio Alta Córdoba que permite ostentar el horno hecho a medida en el centro del salón, cuenta con unas 20 mesas y la cordial atención de María. La carta se compone de 63 variedades, las mismas que en La Trattoria, 6 postres y el rango de precio es de $110 a $287.

Il Forno di Marco - CórdobaFui un domingo, al día siguiente de la inauguración, pedí Ruculona ($72, ½ pizza) y Exhagerada ($83, ½ pizza), una cerveza ($40) y de postre un Tiramisú ($40) para compartir. Il Forno de Marco cuenta con la cocina a la vista para traer transparencia a la elaboración de producto de alta calidad, híbridos entre la tradicional pizza italiana y la argentina, con abundante cantidad de queso y servida entera para no arruinar la estética al cortar. Marco conoce a la perfección las características de ambas pizzas, las diferencias entre las de Il Forno di Marco y las pizzas italianas no son casuales.

Al momento del postre María aclara que el Tiramisú estaba recién elaborado por un familiar dejándonos de esta manera sin más alternativas que pedirlo y probar si realmente estaba bueno. Efectivamente, el postre estuvo muy bien y mantuvo el nivel de la pizza, el caballito de batalla de Il Forno di Marco.

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Los productos de Il Forno de Marco son caseros, hechos a pulmón y con sabores muy bien logrados que sin dudas son dignos de recomendar. Vayan a probar y luego me cuentan.

Ceibo Restaurante, cocina de campo en Mendoza

Escrito el 27 Abril 2015, 09:46pm en Reseñas

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Ceibo restaurante MendozaLas recomendaciones para que vaya a conocer Ceibo Restaurante en Mendoza me llegaron de varias personas, todas las veces estas recomendaciones llegaron vía web. La última fue el martes pasado cuando casualmente me encontraba en Mendoza alojado a la vuelta del lugar. Forzado por la situación no tuve más alternativas que ir a ver de qué se trataba todo eso.

Ceibo Restaurante ofrece una propuesta de campo tipo gourmet creada gracias a la sinergia del chef Mauricio García Hudson y su esposa, la sommelier, María Eugenia Loria. El restaurante funciona en una casona ubicada en 25 de mayo 871, frente a Plaza Italia de la ciudad de Mendoza.

Llegué al Ceibo Restaurante pasadas las 21hs. sin reserva previa como lo hago en general, pedí un lugar y me dispuse a vivir esta nueva experiencia. Si bien estaba muy cansado por el largo trajín del día laboral, no contaba con mucho apetito pero al ver que en la carta ofrecían Empanadas de ossobuco al Malbec ($25) supe que debía pedirlas o no me lo perdonaría. Ordené una empanada, una botella de 375cc. de vino mablec de Bodega Renacer($35) y continué leyendo la carta buscando el plato principal. El plato fuerte de la noche resultó ser Pastel de chivo al limón con puré de papas perfumado con ajo al rescoldo ($180). Hasta aquí todo venía performando por sobre las expectativas.

Al postre pensé en pasarlo por alto e ir al hotel a dormir pero la amabilidad de la moza al ofrecer algo más hizo que finalmente me inclinara por probar algo dulce para llevarme una opinión un tanto más completa. Y fue el acabose.

No pedí la carta de postres, la atenta moza de Ceibo Restaurante me recomendó lo que tenía a disposición. Las opciones fueron: Crème brûlée, si bien no soy una personas que conozca a fondo la vida de campo, les puedo aseverar que pese a haber leído incontables veces el Martín Fierro no recuerdo que nuestro gaucho se haya deleitado con este postre; Frutillas con crema ($50) compuesta por un poquito de crema a un costado, unos merengues que no se bien que hacían allí, algunas frutillas cortadas ¡CONGELADAS! y dos uvas que tampoco entiendo que hacían allí pero que allí estaban y también ¡CONGELADAS! cerrando lo que definí en su momento como un postre para gente con tratamiento de conducto. Por último había un tercer postre que no recuerdo y, para ser sincero, a esta altura tampoco me importa mucho.

Dato de color. En paralelo, mientras yo terminaba mi vino y abandonaba el postre para gente con tratamiento del conducto, una pareja se sentó, pidió un vino y comenzó a leer la carta. La pareja fue una como cualquier otra hasta que el hombre dijo que sentía que el vino no estaba bien, llamó a la sommelier y lo probaron intercambiando posiciones al respecto hasta que ella ofreció cambiarlo. El siguiente vino, si mal no entendí, fue un Sol Fa Sol de Marcelo Pelleriti que nuevamente comenzó con idas y vueltas hasta que finalmente volvieron a retirar el vino. Ya con el tercer vino en la mesa y midiéndose con la mirada, la sommelier prometió que solo pagaría el vino que consuma convencido de que está correcto y el comensal aseguró que se quedaría con este vino sin chistar. El vino cayó a la copa, el hombre lo probó y aprobó de inmediato. Volvió la calma a Ceibo Restaurante, todos respiramos con tranquilidad y yo me retiré a descansar que ya casi llegaba la medianoche y al otro día el despertador me castiga muy temprano.

En resumidas cuentas, la empanada tanto como el principal de Ceibo Restaurante estuvo muy bien así como los huevos que le pone a las contingencias. Pero el postre vino en caída libre y esa es la imagen que fui masticando hasta llegar al hotel. Hoy, ya con la mente en frío, puedo evaluar y decir que estuvo bien y que sin dudas volvería a comer a Ceibo Restaurante. Ah, eso si: postres no, gracias.

(*) Los precios de Ceibo Restaurante son apróximados porque no encuentro el ticket con el detalle de lo consumido. El dato concreto es que pagué casi $320 propina incluida.

Ma Cuisine un restaurante recomenado en Salta

Escrito el 12 Abril 2015, 01:43pm en Reseñas

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Ma Cuisine cocina francesa en SaltaMa Cuisine Resto es un restaurante de cocina francesa ubicado en calle España 83, a pocas cuadras de la plaza principal de la ciudad de Salta, que visité días atrás en el marco de una recorrida que hice por el noroeste argentino. Cuenta con un salón de espacio reducido, con capacidad para 20 cubiertos a los que deben sumarse un pequeño patio interno y un salón privado que está próximo a inaugurar con los que alcanzarían los 28 cubiertos trabajando al tope de su capacidad. Allí el Chef Roberto Boujon recibe y acompaña personalmente a sus mesas a los comensales al tiempo que brinda una breve introducción al concepto del restaurante.

Ma Cuisine cuenta solo con carta de bebidas donde la vedette natural es el Torrontés. Los platos se expresan en pizarras dispuestas en las paredes del salón para facilitar la tarea de agregar o quitar platos en función de los productos que estén disponibles en el mercado cada día, de esta manera el chef garantiza la frescura en sus preparaciones.

Una vez apostados en nuestra mesa el chef sirvió unas Tortillas de lechuga y espinaca con crema de berenjenas para ponernos en clima mientras definíamos el menú de la noche. Acto seguido llegó la entrada, Mollejas al verdeo con hojas verdes ($90) y ahora si la cena ya estaba en marcha. El principal en mi caso fue un clásico de Ma Cuisine según explicó Roberto Boujon: Souflé de calabaza ($74), esta vez acompañado por con batatas glacé. Una vez terminada la cena el chef volvió a la mesa para comentar que entre las opciones de postre tenía Crème brûlée ($58), que no podíamos dejar de probar. Así fue que seguimos la recomendación y de esta manera pusimos broche final a una cena que sin dudas es para recomendar.

Ma cuisine es el resultado de la sinergia entre un lugar ameno, productos frescos elaborados con técnica y buenos vinos. Una combinación que no puede fallar.

Gracias Roberto por la hospitalidad, nos vemos en Córdoba!